martes, 7 de septiembre de 2010

Era obvio.

Dió un suspiro, y cerró la puerta. Había quedado con él, con el chico con el que llevaba hablando por msn un par de meses. En su cabeza tenía que le odiaba, de hecho siempre le hacia enfadar, enloquecerse. Pero eso a ella le gustaba, y además, tampoco iba a interponerse en su camino. Sabía que ese chico era para ella, y que ninguna más podría tratarlo como ella le trataba a él. Sus largas conversaciones a altas horas de la noche, sus llamadas de teléfono y su risa... todo. Caminó hacia el final de la calle, y se paró, justo en esa esquina. Iba bastante arreglada, un vaquero ceñido, una camiseta rosa, una chaqueta finita encima de ella, y la chaqueta con grandes botones. Informal, y cómoda. Eso le gustaba a él. Le gustaba su estilo. Se paró y ahí estubo esperando.
Unos minutos después, ella levantó la vista hacia la acera de enfrente, y lo vió. Vaya, él también iba informal y cómodo. Vaqueros, camiseta y chaqueta. Le resaltaban los ojos de lejos. Eran cómo verdes. Caminaba hacia ella, a un paso medio, sin acelerarse. Ella se puso nerviosa, le temblaban las piernas, lo tenía justo delante de ella. Era la primera vez que lo veía, aparte de la webcam y las fotos, pero ahora lo podía tocar, abrazar, besar...
Fué él quien dió el primer paso, teniéndola enfrente la cogió suavemente de la cintura y la alzó hacia él. Ella lo rodeó con sus brazos, se sentía agusto, protegida. La soltó poco a poco. Se miraron durante un segundo sin hablar, oh si, había quimica entre ellos.
- Tengo el coche aparcado allí, ¿te apetece dar una vuelta?.
Ella asintió con la cabeza, estaba roja, con los mofletes calientes. Le gustaba mucho. La cogió de la mano y la llevó hasta el coche. Le abrió la puerta, y entró. Segundos después entró él. La volvió a mirar.
- Eres preciosa.
Se ruborizó todavía más, y le sonrió. Le devolvió la sonrisa. Arrancó y se abrieron paso entre la multitud de coches y peatones que había en la calle. Puso la radio, justo, la canción que a los dos les gustaba. Se miraron de nuevo, un escalofrío. Y de repente él aceleró y se empezó a meter por calles... hasta que encontró un lugar apartado de todo el jaleo que había en la ciudad. Ella estaba asustada. Detubo el coche, dejando la radio puesta, aún con la canción sonando. Se quitó el cinturón, y se inclinó hacia ella. Estaba mirando hacia adelante, quieta, inmovilizada. Él le quitó el cinturón, ella se dejó. Y en ese justo momento, puso sus manos grandes y firmes sobre su pequeña cara. Tenía la piel fina, morena, un tacto que le encantaba, por eso se la acarició. Y ella le miró a los ojos, no podía creerlo, lo había hecho ella sola. Poco a poco iba cogiendo confianza.
Y con un movimiento suave hacia adelante, puso su cara contra la de ella, su nariz tocando su nariz, sintiendo su aliento en la cara. Respiraban rápido, cerró los ojos, la sentía cerca, llevaba esperando este momento desde que la conoció. Se aproximó más y la besó. Un ligero escalofrío recorrió su cuerpo de pies a cabeza. La estrechó contra él de modo que sus cuerpos estaba el uno contra el otro. Estaba tocando sus labios húmedos, calientes, finos... sexys. La tenía con él y no iba a desperdiciar el momento.

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