lunes, 6 de septiembre de 2010

Fín.

El dolor se multiplicó por mucho tiempo, las lágrimas no cesaron en meses, años de tormentas, estaciones estacionadas en recuerdos y un ayer indescriptible en todo lo que nos respecta.
Superar el miedo a ser feliz ha sido mi mas grande desafío, lograr confiar, entregar el cuerpo, el alma, deshacer el miedo convirtiéndolo en placer, aplacando lo que alguna vez murió en mí, fue difícil, y es mi peor presente. Intenté matarte en mis pensamientos, busqué mi corazón pero jamás lo encontré, busqué el tuyo pero alguien se lo robó. Encontré restos de nuestra sangre en el suelo, fotos, canciones, cartas inexpresivas. Encontré el pasado, destrozado. Y no pienses que estoy siendo extremista, es así como lo veo, es así como lo sentí.
“Fue bonito mientras duró”, fue mi peor pesadilla, mi mejor sueño en el horror de las fantasías. Y nadie lo entiende. La novela que escribimos juntos culminó en el capítulo diez página trescientos treinta y dos, y el punto final lo redacté hace una semana. Puse los sueños, tu la energía. Pusiste el detalle, el esfuerzo, la esperanza al mañana. Yo puse mi vida entera, escribí con sangre las páginas más puras de toda mi vida, quizás por eso el adiós aún no termina, ni terminará.
Las despedidas son esos dolores dulces que ninguno de nosotros jamás quiso aceptar, el reemplazo fue tu puñal por la espalda, frialdad.
Nuestro camino se bifurcó, ya no puedes seguirme. Éramos la perfección, el complemento, el agua, el aceite. El dolor, y mis pasos ya no te competen. Somos libres.
Y sé que tus anhelos son sinceros, tu felicidad lejos de mí también lo es, y es lo correcto. La vida nos separó porque no somos tan especiales como creíamos ser, nuestra historia no fue la del final feliz. Nuestra historia tuvo nunca más, crisis, palabras cortantes, un inminente deseo a liberar nuestros corazones, para abrirnos a lo que había más allá.
Jamás leerás esto, pero quiero que sepas que nunca te voy a olvidar, que espero que puedas ser feliz, como puedas, como tenga que ser.
Hoy, doy un paso al costado.
Hoy ya no me dueles.
Adiós.
Maria...

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