domingo, 19 de septiembre de 2010

 No me decidía entre llorar o reir;
entonces hice ambas...
Y los minutos fueron avanzando hasta quedarme apaciguada...
Ya no sabía lo que era la realidad, y me costaba entender la distancia.
¡Qué concepto tan absurdo!
La lejanía entre dos objetos, el intervalo de tiempo que transcurre entre dos sucesos...
El espacio físico entre vos y yo: incalculable.
El tiempo desde la última vez que acaricié tus ojos: eterno.
Y entonces callé,
proque entendí aquello que en realidad nunca quise saber...

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