lunes, 6 de septiembre de 2010

Prometo guardarlos.

Nada bueno dura, y es así.
A veces pensamos que todo va a ir bien, que sólo con que queramos basta, pero no contamos con que no todo está en nuestras manos.
Puedes empezar con una sonrisa en la cara, con alegría, pero jamás pienses que durará para siempre.
Porque nada, nada dura eternamente.
Nada.
Poco a poco ves que las cosas se van nublando, y seguro que esto comienza después de que hubieses llegado al punto de felicidad extrema.
Esto ocurre el día que te duermes pensando que eres la más feliz del mundo, y que no podrías vivir sin él, pero no le das muchas vueltas pero..por qué se iría de tu lado? Si todo es perfecto!
Al igual que nadie es perfecto, nada lo es.
Pues ese día, el día en el que das gracias por ser afortunada, es tu último día, recuérdalo. Porque al día siguiente, nada más despertar, es cuando las cosas van cuesta abajo. En serio crees que el destino te iba a dar la razón?
Já, ingenua de tí.
Pues bien, ahora es cuando comienza a nublarse el cielo, empiezas a notar las primeras ráfagas de aire. Pues no seas optimista pensando que es una mala racha y que aunque el carro vaya cuesta abajo tú podrás con él.
Porque el consuelo es para tontos, y sólo te estás engañando a tí misma.
Es un fin anunciado, poco a poco va a peor, hasta que acaba, es ley de vida, no intentes llevarle la contraria porque no lo vas a conseguir.
Esto ocurre y ocurrirá siempre, al igual que llueve el día después de que laves el coche y hace mal tiempo cuando tienes tu mejor conjunto veraniego preparado.
Ahora es cuando estáis frente a frente y en medio os separa una puerta. Con estas malas rachas, ésta se fue cerrando poco a poco, y ahora echamos el pestillo. Qué será de nosotros? Nos cruzamos por casualidad o estaba destinado a que así fuese..
Fue un capricho de la vida que nos ilusionásemos por algo que jamás daría más de sí o es que no jugamos seguimos estrictamente las reglas?
Pretendes susurrarle a través de esa puerta que seguirás esperándole, con los ojos cerrados, aunque no le puedas ver, pero sabes que no puedes. Al igual que tampoco le puedes prometer que no estarás. La vida es una caja de sorpresas, quién dijo que te encontraría? Quién dijo que esto acabaría aquí?
Son tantas las preguntas que no podemos responder que desistimos...
Al igual que fui caminando con miedo hacia esa puerta. El pasillo estaba bien iluminado, y es lo que me dio fuerzas y seguridad para ir avanzando, incluso quizás demasiado. Ahora continúo caminando por ese sendero, pero no sabría decirte si la luz seguirá tan tenue como tú la dejaste, si relucirá como lo hizo el primer día o se esfumará y jamás volverá a aparecer.
Sólo sé que las llamadas que no me cogiste, y las lárgimas que intenté disimular cuando discutimos por teléfono, el fin de semana en el que perdí la esperanza, las veces que me rechazaste para vernos y las ocasiones en las que me dejaste sóla en este trayecto...
Fueron las que más me marcaron, las que me arrebataron el último hilo de esperanza que tenía..pero no las quiero.
Las arrojaré al mar, no te guardaré rencor.
Sin embargo quiero quedarme con esa cita que me costó conseguir el primer día en la puerta, o con tu invitación para ir al cine. También me quiero quedar con tu primera llamada y con tus tartamudeos. Guardaré la ilusión que me hizo verte en frente de mi casa, y la vez que no nos coordinamos para besarnos por primera vez...
Quizás sean los recuerdos que más lejos están y los más tiernos que vivimos. Pero siguen siendo recuerdos, y aunque se desvanecieron antes de que me dejases tiempo para aprender a querer..
Prometo guardarlos..

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