domingo, 28 de noviembre de 2010

Devilidad por TI.

Y es que he de admitir que lo mío es la debilidad. Lo mío es seguir deseando hablarte y susurrarte. Mi única necesidad eres tú. Eres esa droga que un jonkie necesita a diario, eres esa nota clave en la música de una canción, esa sonrisa que cada día gobierna mi vida. Y es que ya no pienso, solo siento. Y siento tu necesidad, a cada instante. Siento lo que no se puede explicar más que con gestos, con besos, con susurros, con sonrisas, con miradas... Te necesito, y no puedo ni debo engañar a nadie, y menos a mi corazón. Y es que he de admitirlo ya; la razón de mi eres tú. La parte que me complementa, la mitad de mi corazón. Tú y solo tú. Lo mío es necesidad de necesitarte, querer quererte, poder tenerte y besarte. Porque sin ti los días son rutina, y contigo solo existirían alegrías. Alegrías y sonrisas, pequeñitas, pero que hacen disfrutar de verdad en la vida. Porque la única verdad es que los pequeños detalles son los universos más grandes. Y en mi corazón ya no existe más que dolor. Pero a base de sueños y pequeñas esperanzas consigo revivir en mí momentos ideales que algún día vivimos o soñamos. Porque todo hay que decirlo, tú y yo fuimos algo. Pero el problema el ese; ¿qué algo? A veces la vida no te da respuestas a todas las preguntas, y a veces es el tiempo el que lo decide todo, el que decide qué ha de hacer con cada persona, con cada alma, con cada sueño. Él es el que gobierna vidas y ahoga momentos. Él nos robo promesas, sueños, cosquillas, miradas. Nos lo robo todo. Y todo es todo; tanto lo bueno como lo malo. Nos robo tardes de ensueño, nos robo ser los protagonistas de un cuento, nos robo esperanzas y miradas. Nos robo amor, que fue solo nuestro durante muchos días. Amor, aquel que un día sin palabras pudimos llegar a sentir y prometer. Porque sí somos tontos, pero es que es cosa de tontos enamorarse.

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