domingo, 12 de febrero de 2012

Dicen que enamorarse es un autoreflejo, como tener miedo.Yo fui una niña sin miedo, no me asustaban los fantasmas, ni los monstruos, ni la oscuridad, podía mirar debajo de la cama segura de que no habían esqueletos, ni vampiros. Podía enfrentarme a las niñas de quinto segura de que no me quitarian la merienda. Así, hasta hoy; segura de que puedo coger una magnum y avanzar por un callejon vaciando el cargador, porque no es eso lo que me da miedo, lo que me aterra es decir que sí a algo que no podre cambiar mañana, pensar en un sofa para toda la vida y un crédito hipotecario, en una declaracion conjunta o en un.. esta tarde tenemos que hablar, buscar colegios y canguros, y pensar en un hogar para vivir cuando ya no tengamos pulso para sostener la magnum. Y de pronto todo ese terror se empieza a disfrutar como un looping de una montaña rusa y eso es la felicidad.

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