domingo, 6 de mayo de 2012

Me llamaste y me dijiste que me preparara para la noche, que pasarías a buscarme y disfrutaríamos justos de esta noche, una noche especial. Estuve 3 horas preparándome, 3 largas horas intentando estar perfecta solo para ti. Cuando viniste a buscarme supe que algo tramabas, que esa sonrisa picara escondía algo y a mi eso me intrigaba. Llegamos a tu casa y dijiste que entrara primero, todo estaba oscuro y tenía miedo pero me agarraste de la mano y sonreí de inmediato. De repente la luz se encendió y delante de mí estaba una mesa para los dos, para nosotros dos, con un gran ramo de rosas rojas y lleno de velas y sobretodo de amor. Me gire sobresaltada por tanta emoción y solo atiné a abrazarte y besarte sin control. Sonreías mientras yo te besaba y eso a mi me encantaba; y a partir de entonces todo paso muy rápido. La noche había terminado y caminábamos hacía mi casa con sonrisas satisfechas, satisfechas por habernos amado. No me importaba que todo hubiera terminado ¿sabes por que? Porque estoy completamente segura que habrá muchas más noches como estas, noches en donde solo existimos los dos y, sobretodo, nuestro amor.

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