domingo, 13 de mayo de 2012

Los días se escapan.

No. No solo ha sido un viaje. Ha sido EL VIAJE. Y nosotros tampoco hemos sido solo compañeros. Para nada.
Esto nos ha cambiado, chicos. Pasamos de ser amigos a formar una gran familia. No voy a agradeceros este viaje, porque sería demasiado hipócrita por mi parte. No quiero agradeceros estos cinco días tan increíbles que he disfrutado a vuestro lado y gracias a vosotros. No. Lo que de verdad debo agradeceros son estos trece años. Estos trece años que llevamos juntos, no todos, pero la gran mayoría estamos juntos desde siempre.
Y podemos discutir, y pelearnos y querer mandarnos a la mierda, pero bueno, eso pasa en cualquier familia ¿no?
Y sé que aunque no queramos pensarlo, y odiemos hablar de ello, esto se acaba. Aquí terminamos, cada uno elige su camino. Pero no lo creo, no creo que esto se acabe. Si, puede terminarse el curso, y sé que será duro no veros día a día, porque me he acostumbrado a veros medio dormidos a las ocho y media de la mañana de lunes a viernes durante trece años. Pero la vida son etapas, y esta etapa tan increíble se acaba, para que comience otra nueva, donde conoceremos gente nueva, haremos nuevos amigos y viviremos grandes experiencias. Pero esto que hemos conseguido juntos, es único. Y sé que esta etapa de mi vida, es la etapa de mi vida.
Y puede que este viaje me haya hecho darme cuenta de lo que realmente valéis, de lo importantes que sois, y de lo muchísimo que os voy a echar de menos el año que viene.
Pero seguiremos juntos. Y cuando vayamos cumpliendo nuestros sueños y alcanzando nuestras metas, todos estaremos juntos para verlo. Porque si, el año que viene cada uno se va a hacer su vida, pero nos veremos. Lo sé.
Así que, repito, no os daré las gracias por este viaje. Para nada.
Os voy a dar las gracias por toda mi vida.
Gracias por estar a mi lado. Siempre.








Sois increíbles. De eso podéis estar seguros.

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